| Dr. E. Jenner |
Jenner pasó la enfermedad de las vacas a un niño de casi 10 años que, tras pasar la leve “viruela de las vacas”, sanó rápidamente. Al poco tiempo Jenner inoculó fluidos de un enfermo de viruela al niño y éste no enfermó, confirmando su teoría de la inmunización. Hoy ese experimento pondría los pelos de punta de cualquier comité de ética, pero afortunadamente Jenner llevaba razón y acaba de inventar un mecanismo para evitar que las personas sufrieran una de las plagas más devastadoras de la época.
| Dr. Balmis |
Nació entonces una sociedad filantrópica, al mando de la cual el rey colocó al médico y militar alicantino Francisco Javier de Balmis, que tuvo como misión extender la vacuna de la viruela por el mundo, haciendo suyo el lema de una vacuna para todos. Distribuir la vacuna en la península fue empresa no muy complicada, ya que era fácil preservar los fluidos vacunos durante los cortos períodos del trayecto peninsular, el problema surgió cuando se trató de hacer llegar la vacuna hasta América y Filipinas, ya que requerían semanas de travesía.
Aquello hizo feliz a mucha gente, como también se sonrió en la España del SEAT 124 cuando las campañas de vacunación bajaban la incidencia de graves enfermedades, especialmente entre la población infantil. Por fin la poliomielitis dejaba de producir paralíticos y la difteria no provoca esas caritas violetan terrible síntoma de la hipoxia provocada por la membrana que forman las bacterias sobre el aparato respiratorio. Pero hoy ya somos ricos, o al menos eso se ha creído alguno y olvidan su propio pasado, que es la mejor manera de volver a caer en los errores cometidos antaño. Afirman que los científicos y las revistas cientificas están comprados por las grandes corporaciones, pero cuando Wakefield publicó en una de esas revistas de esas “pagadas”, como es Lancet, que la vacuna triple vírica puede incrementar la posibilidad de sufrir autismo, entonces sí le hicieron caso, porque ese señor cantaba la misma canción que suena en sus cabezas. Pero la historia pone a cada uno en su sitio, y en este caso se ha demostrado que Wakefield, con apoyo de despachos de abogados que querían sacar tajada de las potenciales demandas por efectos secundarios de las vacunas, falseó los resultados. Finalmente se ha tenido que retractar de su artículo, pero esa canción ya no gusta para algunos y la desprecian. Otras personas llenan Internet de vídeos que anuncian un exterminio con la vacuna de la gripe A. Millones de personas han empleado esa vacuna en el mundo, ¿alguien ha notado un holocausto masivo por esa razón?, nadie contesta esa pregunta, ni nadie se lo reprocha a los paranoicos. A pesar de esas bofetazas a sus razonamientos chapuzas y sin ninguna base objetiva que lo sostenga, siguen en su posición inmovilista, esa posición que ha hecho aparecer de nuevo casos de sarampión en los servicios de pediatría de los hospitales españoles. Y no culpemos de ello a la inmigración, son niños nacionales, bien nutridos y con padres que tienen pájaros en la cabeza. En EEUU e Inglaterra han aparecido pequeños brotes de tos ferina que ha matado, sólo en el área de San Diego, a 14 niños. Ninguno de ellos estaba vacunado, en base a modas “new age”, moda a la que no podrán apuntar a sus hijos.