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domingo, 13 de febrero de 2011

COMUNEITOR MEN

Debo de tener alguna fijación extraña, porque es ver un superman raro en la red y no puedo evitar ponerlo en el blog, ¿ pero quien narices me iba a decir ami que acabaría coleccionando supermanes ? primero fue uno, muerto tras colisionar con mi nave, después de ver una nomina de controlador (la nomina se puede ver en mi blog) y ahora este paradigma de lo que es un facha de izquierdas.

Superman: Red Son

¿Qué hubiera pasado si Superman, en lugar de aterrizar en la tierra de la libertad (sic), hubiera caído en la antigua Unión Soviética? Superman: Red Son,  Mark Millar, es una miniserie que resuelve esta cuestión. En una reinterpretación basada en la tensión de la Guerra Fría, Superman es el hijo predilecto de la URSS, paladín del comunismo y defensor del proletariado.Tras enfrentarse con Lex Luthor —esta vez, un científico brillante de S.T.A.R— el Camarada de Acero (¿o deberíamos decir “de la Cortina de Hierro”?) decide usar su poder para crear una utopía. En cuestión de años, Superman logra una Unión Soviética Global, con Estados Unidos (o mejor dicho, los que solía ser EE.UU) como único territorio sin conquistar. Por el lado bueno, Superman ha erradicado la pobreza, el crimen y el desempleo; por desgracia, también las garantías individuales.


Comunista arrepentido


Javier Ruiz Portella  le escribió una carta a su amigo Pio Moa
Que decía así ;
¿Por qué el sentimiento moral,( y por ende cosas como la culpa 
y el arrepentimiento), sólo seria válido en el ámbito religioso y no tendría nada que ver con el político....donde se cometen precisamente los mayores desmanes y tropelías?  ¿Cómo no te arrepientes  
de tu pasado? No solo es un tremebundo error lo que cometimos : nos sumimos a la vez en la mayor de
las iniquidades, fuimos partícipes del sistema ideológico  que más decenas de millones de seres humanos ha asesinado (por hablar solamente de esto) en toda la historia de la humanidad. Reconocerlo y arrepentirse (sin aspavientos, por supuesto) constituye - a diferencia de esa vil gentuza que ha abandonado (mas o menos) el totalitarismo como si aquí no hubiera pasado nada- nuestra mayor honra
Me acordaré toda la vida de que, poco tiempo después de haber llegado a Hungria  en 1971, me di cuenta de lo que era aquello y de en qué sistema estaba yo implicado, me pasé toda una noche llorando, abrumado por una culpabilidad tal que ríete tú de la de Raskólnicov. Y pensando en los ruines esos que ha cambiado de camisa como el que no quiere la cosa ( en realidad no la querían, ¡claro¡)
siempre me había dicho que se tenía que desconfiar de quienes no hubieran conocido en alguna medida semejante culpabilidad.

Redes espaciales